El presidente de Brasil aseguró que si el país seguía “parado”, iba a haber saqueos y violencia callejera tal como sucedió en Chile en octubre.

El presidente Jair Bolsonaro afirmó este miércoles que Brasil se enfrenta a un “horizonte de caos” con saqueos y violencia callejera similar a las protestas iniciadas en 2019 en Chile en caso de que “no se vuelva a la normalidad” y se levanten las restricciones en las ciudades contra el nuevo coronavirus, que ya mató a 46 brasileños.

“El caos está en nuestra cara. Podemos tener saqueos. Vamos a tener caos y virus: necesitamos que el pueblo vuelva a trabajar”, dijo el Presidente de Brasil al salir de la residencia presidencial, el Palacio de la Alvorada, en la cual defendió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump y sostuvo que “los gobernadores son irresponsables en parar la economía con sus medidas”.

Hace tan solo dos días, Jair Bolsonaro había firmado un decreto que autorizaba a las patronales dejar de pagar por hasta cuatro meses los salarios de sus trabajadores. Horas más tarde, en las redes sociales revocó el artículo sobre flexibilzaicón laboral en medio de la ola de indignación que la disposición había generado en el Congreso, la oposición y el Poder Judicial.

Bolsonaro convocó a una videoconferencia con el ministro de Economía, Paulo Guedes, para revisar la medida, que estuvo en vigor desde el domingo a la noche hasta este mediodía.

El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del partido derechista Demócratas, afirmó que el artículo en cuestión generó “pánico en la sociedad” y propuso trabajar con el Poder Ejecutivo para consensuar normas de protección de los empleos ante la “coronacrisis” en medio de la pandemia de coronavirus.

Jair Bolsonaro había defendido la medida a la mañana con el argumento que “es mejor que ser despedido” y que “los empleos están siendo exterminados” con la pandemia del coronavirus.

A pedido de un grupo de empresarios amigos que los respaldan en las redes sociales, Bolsonaro había firmado un decreto provisorio que incluye también la anticipación forzada de vacaciones, francos compensatorios y suspensión de las obligaciones de las empresas en cuestión de salubridad.