La actiz dio detalles sobre cómo lleva adelante su hogar “friendly”, donde no existen los rótulos.

Flor Peña, una mamá moderna y con límites diferentes.

Después de instalar el término “poliamor” en una tapa de revista, Florencia Peña se encamina a abrir un nuevo debate nacional: la crianza “poligénero”.

Esa es la palabra que aparece destacada en la edición de esta semana de CARAS, donde además, la actriz cuenta que en su hogar no existen los métodos tradicionales de crianza: sus hijos, Toto, de 16 años; Juan, de 10 -frutos de su amor con Mariano Otero-; y Felipe, de 1 año -del abogado Ramiro Ponce de León- no reciben penitencias, por el contrario, todo es charlado desde el amor y la compresión.

“La actriz asegura que le inculca a sus hijos que sean libres y se perciban sin rótulos. En su hogar friendly, no hay retos ni castigos, sino información y estímulos amorosos”, dice la publicación.

La palabra “poligénero” se asemeja al término pangénero y apunta a las personas que se perciben de varios géneros a la vez. También es similar al “género fluido” con la diferencia de que las distintas identidades se pueden sentir de forma simultánea y fija.

Peña ya había hablado de la sexualidad de su hijo Juan en una nota en 2017, hoy convertido en un niño mediático. “Yo no sé qué es lo que él va a elegir el día de mañana pero no es algo que me desvele o me importe. Lo que él haga o deje de hacer lo va a decidir él y si yo estoy de acuerdo o no es problema mío. Yo estoy para acompañarlo”.

Florencia Peña, mamá transgresora y con una visión diferente de la crianza.