Aunque la provincia mantiene la FASE 3 para dicha localidad, el intendente Víctor Aiola decretó la FASE 2 para proteger a su población.

La localidad vecina llegó a una cifra record de 500 casos activos y la ocupación de camas está al borde del colapso. 90% de camas COVID y  80 % de ocupación en terapia intensiva.

El intendente comentó además su preocupación por la afectación de mucha gente joven.

Decidió mantener la presencialidad de clases, pero por decreto retrocedió a la FASE 2.

A partir de esta decisión, deberán cerrar los locales gastronómicos, clubes, gimnasios y se incrementará la restricción de circulación. El intendente no descartó que si los casos siguen en aumento, dejarán las clases presenciales y sumarán más restricciones.