Casi 1.500 kilos de efedrina se enviaron al exterior desde un galpón ubicado a metros de los tribunales de Comodoro Py, donde tramitan las causas sobre ese negocio millonario. Leopoldo Bina, una de las víctimas del Triple Crimen, concurría habitualmente a las oficinas del Correo Argentino, en la zona de Retiro. En ese lugar entregaba paquetes con destino a México y Guatemela. Oficialmente, eran suplementos dietarios. Pero dentro de los envases había efedrina, un precursor químico utilizada para producción de drogas sintéticas. En total se hicieron 166 encomiendas internacionales en apenas diez meses. La banda tenía aduaneros y empleados del Correo que miraban para otro lado. Y una planificación bien organizada.

Durante más de un año, los empleados del juzgado de María Servini recolectaron pruebas sobre la ruta de la efedrina. Utilizaron cruces de llamadas, mensajes de texto, y hasta la ubicación de los teléfonos para determinar los movimientos de los integrantes de la célula denominada «suplementos dietarios«, por el método utilizado para esconder la efedrina.

Los datos ratificaron los dichos de dos testigos de identidad reservada que habían denunciado que la banda de Bina operaba en la terminal Retiro del correo oficial.

El hallazgo es un avance trascendental en las investigaciones sobre la efedrina. Hasta ahora, se había logrado determinar la procedencia de ese precursor químico desde China e India, aunque se conocía muy poco sobre el método para enviarlo a México, donde estaba prohibida y su precio se multiplicaba.

Según la investigación, la efedrina era provista por el mexicano Rodrigo Pozas Iturbe a Leopoldo Bina, quien la acondicionaba en cajas y envases de suplementos dietarios. A su vez, Bina coordinaba con Carlos San Luis (despachante de aduana) y Ricardo Saldkowski (ex integrante de la Policía Federal) los días, horarios y el camino más seguro para llegar a la sucursal del Correo Argentino.

Bina (derecha), una de las víctimas del Tripe Crimen, también recurría a una bruja
Bina (derecha), una de las víctimas del Tripe Crimen, también recurría a una bruja

«Saldkowski alardeaba sobre tener contactos y conocimientos sobre operativos y controles, por lo que le indicaba a Leopoldo Bina el trayecto que debía efectuar con la efedrina desde su casa hasta la sede de Retiro del Correo Oficial de la República Argentina», explica la resolución de la jueza Servini con los procesamientos.

El ex policía también fue el encargado de conseguir contactos en la Aduana para esquivar los controles. Y hasta aportó una flota de teléfonos Nextel para los integrantes de la banda.

En tanto, Carlos San Luis manejaba la relación con la Aduana. «Su pasado como despachante aduanero le habría permitido conocer a la perfección la operatoria de control de encomiendas dispuestas a exportación, como también le posibilitó hacerse de contactos que le facilitaran el trámite de las exportaciones de efedrina», detallaron los investigadores.

De hecho, según declaró uno de los testigos de identidad reservada, San Luis era quien firmaba los formularios de exportación.

Cuando le tocó declarar, San Luis admitió que acompañó a Bina varias veces hasta el Correo Argentino y le explicó cómo hacer los envíos, pero dijo que nunca supo del contenido de los envases. También admitió que era amigo de Saldkowski.

Otro eslabón clave de la banda era Carlos Alberto Di Vita, quien por ese entonces era el Responsable de Control Aduanero de Encomiendas Postales Internacionales de la Dirección General de Aduanas y cumplía funciones en las oficinas de Retiro.

Los cruces telefónicos probaron que Di Vita y el ex comisario Sladkowski hablaban antes y después de cada encomienda.

La banda de los suplementos dietarios se completaba con Cristian Heredia (amigo y entrenador de Bina en el club Liniers), Jorge Omar Lazota (quien trabajó para el kirchnerismo a partir de 2007 en distintas reparticiones a partir de un supuesto vínculo personal con Néstor Kirchner), y dos mujeres: Claudia Flores (ex pareja de Lazota) y Nélida Elsa Brunelli. Todos están detenidos y procesados.

Lazota llegó desde Santa Cruz en 2007.
Lazota llegó desde Santa Cruz en 2007.

El expediente judicial cuenta con un testigo privilegiado que acompañó a Bina, al menos una vez, hasta el Correo Argentino. Esa persona aseguró que antes de ir al Correo tomaron un café en la estación de servicio YPF, ubicada a pocos metros del lugar. Luego fueron hasta el playón de estacionamiento de la Aduana,  donde se les acercó una persona con un carrito para llevarse las cajas.

La secuencia se dio el 20 de junio de 2008, un mes antes del Triple Crimen, y fue confirmada a partir de los registros de exportación aportados por las actuales autoridades del Correo Argentino.

Ese día se entregaron cuatro encomiendas en la sucursal Retiro del Correo Oficial. Las antenas de los teléfonos confirmaron que Bina y Sladkowski estaban en la zona. 

La secuencia se repite decenas de veces.

Con las pruebas obtenidas, la Justicia pudo probar hasta ahora que la banda realizó al menos 166 despachos internacionales con un total aproximado de 1436,41 kilos de efedrina. La maniobra habría comenzado el 17 de septiembre de 2007 y se extendió hasta julio de 2008, un mes antes del Triple Crimen.

En todo ese periodo, la Aduana no detectó ninguna anomalía, pese a que las estadísticas marcaban lo contrario. En los primeros ocho meses de 2007, hubo apenas 39 encomiendas postales a México y Guatemala por un total de 252 kilos. En los diez meses siguientes, mientras operaba la banda, esa cifra se elevó a 222 encomiendas, por un total de 1777 kilos.

Desde una oficina ubicada a metros de Comodoro Py se enviaron al exterior 1.500 kilos de efedrina