Hablar de La Biblia en su cuenta de Instagram o unirse a protestas antigubernamentales, vestido con un hábito marrón de la orden capuchina, son algunos de los gestos con los que el sacerdote venezolano Luis Antonio Salazar rompe los esquemas en una nación con una conservadora iglesia católica.

Ex participante de un concurso de belleza masculino, Salazar usa su iPhone para grabar la serie de videos «Vivir el Evangelio», una versión moderna para hablar de teología con referencias cinematográficas, que transmite cada semana a sus casi 30.000 seguidores de Instagram.

Su perfil en redes sociales aumentó tras unirse a las protestas masivas contra el gobierno de Nicolás Maduro, cuando bendecía a los manifestantes mientras corrían para protegerse de las bombas lacrimógenas.

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1ro de mayo, día de san José Obrero y día del trabajador. Salimos a la calle en la esquina de la iglesia de la Chiquinquirá de la Florida desde las 10 a.m. y luego de estar oyendo a los dirigentes políticos y sociales PACÍFICAMENTE unos uniformados de la PNB llegaron sorpresivamente por la Av. Jabillos con bombas lacrimógenas y perdigones y arremetieron contra nosotros. Abrimos las puerta de la iglesia y nos resguardamos. Hubo heridos y asfixiados. Al salir vimos este cuadro doloroso… Desde el bautismo somos profetas y como tal anunciamos (la justicia divia) y denunciamos (las injusticias humanas) Como capuchinos estamos con el pueblo que sufre con especial cercanía… acompañando y consolando. | | #Dios #Capuchinos #pazybien #VIVIRELEVANGELIO #sacerdote #catolico #Iglesia #Vzla #Caracas #libertad #1M

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«Si el pueblo está en la calle, hay que estar con el pueblo», dice Salazar durante una entrevista en su oficina, decorada con una cruz e imágenes de la Virgen María, en la iglesia La Chiquinquirá, en el este de Caracas. «Desde el 23 de enero empecé a salir a la calle acompañando a la gente», sostiene.

En esa fecha, el líder opositor venezolano Juan Guaidó se proclamó presidente interino de la nación petrolera, al calificar como un fraude la reelección de Maduro en mayo 2018. El jefe de Estado dice que Guaidó es un «títere» de Washington.

Sin embargo, Guaidó ha ganado el reconocimiento de docenas de países, incluyendo Estados Unidos.

Salazar, de 34 años, es un fraile de la orden religiosa de los capuchinos y también participó en un reality show venezolano de supervivencia. Desde 2017 usa su celular y audífonos para grabar sus videos de un minuto para explicar pasajes de la biblia.

En algunos de ellos discute conceptos como la paz interna y usa como referencias la película infantil animada «Kung Fu Panda» y la comedia «Miss Congeniality» o «Miss Simpatía».

En otros videos, plantea debates religiosos es un lenguaje contundente, como en el que califica de actuar «como si fueran ginecólogos» a «un grupito de gente que se mete con la virginidad de la Virgen María».

JESÚS E IRON MAN

Mientras transcurre la entrevista con Reuters, Salazar discute incluir en su nuevo video a los súper héroes Iron Man y Superman volando, como forma de ilustrar el ascenso al cielo de Jesús, descrito en el capítulo 24 de Lucas, un libro de la Biblia.

«Para mí es como el cura rock star, el cura millenial», dice Carol Álvarez, una estudiante universitaria de 23 años, y quien espera realizar su confirmación, una ceremonia católica, con Salazar.

El sacerdote Luis Antonio Salazar graba un video para sus redes sociales en una azotea en Caracas, Venezuela, el 28 de mayo de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero)
El sacerdote Luis Antonio Salazar graba un video para sus redes sociales en una azotea en Caracas, Venezuela, el 28 de mayo de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero)

La Conferencia Episcopal Venezolana, una institución oficial de la iglesia católica, no quiso hacer comentarios. La Arquidiócesis de Caracas no atendió repetidas llamadas.

El sacerdote también participa en las actividades tradicionales de la iglesia, como la repartición de alimentos a los pobres, un tipo de caridad que ha ganado importancia en medio de la desnutrición y el colapso económico que sufre el país OPEP.

Cada sábado, cerca de 600 personas forman filas a las afueras de la iglesia La Chiquinquirá para recibir un plato de sopa, una actividad llamada «la olla milagrosa», creada por los feligreses en 2017.

Algunos vecinos se quejan del estilo en que el sacerdote gestiona la ayuda y de la presencia de personas que buscan comida en la zona.

«Lo dejé de seguir en Instagram porque no me interesa lo que publica», dijo María Ramírez, una profesora de 45 años, vecina de la iglesia La Chiquinquirá.

Pero con una escasez de comida y medicinas en el país caribeño, personas de la calle, de la tercera edad y niños con sus padres se reúnen a partir de las seis de la mañana para esperar por el alimento.

El sacerdote Luis Antonio Salazar se prepara para grabar un video en Caracas el 28 de mayo de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero)
El sacerdote Luis Antonio Salazar se prepara para grabar un video en Caracas el 28 de mayo de 2019 (REUTERS/Manaure Quintero)

Los domingos, Salazar celebra la misa en la que combina su carisma juvenil usado en los videos con las oraciones y tradiciones católicas.

Durante una misa en mayo, a la que asistieron casi 400 personas, al finalizar el acto religioso se reunieron en una fila para saludar y tomarse selfies con el sacerdote.

«Como es joven, en más activo, lleva el ejemplo del evangelio y lo lleva a la actualidad», dice Lérida Soto, una trabajadora social de 39 años, mientras esperaba entrar a la misa.

Sus sermones de un minuto de Instagram, que publica cada sábado, sirven como adelantos para la misa del domingo.

«Explico cortamente y (explico) cómo yo puedo vivir eso (…) La gente dice ‘si me lo explican así yo lo capto y lo puedo llevar a mi vida», opina sobre sus videos.

Por Shaylim y Valderrama (Reuters)

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